La Entrevista de Trabajo
Laura lleva tres meses buscando trabajo. Ha enviado más de cuarenta solicitudes y solo ha tenido cuatro entrevistas, ninguna de las cuales llegó a ningún sitio. Esta mañana, sin embargo, ha recibido un correo electrónico de una empresa tecnológica llamada Nexar en el que le pedían que acudiera a una entrevista final. Se ha preparado a fondo. Ha investigado la historia de la empresa, ha memorizado los nombres de los directivos y ha practicado sus respuestas frente al espejo. Su compañera de piso le dijo que debería ponerse algo elegante pero no demasiado formal, así que eligió una americana azul oscuro con pantalón negro. La entrevista duró casi una hora. Había dos entrevistadores: una mujer llamada la doctora Patel y un hombre más joven llamado Jaime. Le preguntaron sobre su experiencia anterior, sus motivos para dejar su último trabajo y cómo gestionaría una situación difícil con el equipo. Para la última pregunta, Laura puso un ejemplo real de su puesto anterior: una vez había resuelto un conflicto entre dos compañeros organizando una conversación estructurada entre ellos. Los dos entrevistadores asintieron con la cabeza y tomaron notas. Al final, la doctora Patel dijo: «Nos ha impresionado mucho. Nos pondremos en contacto el viernes». Jaime le dio la mano a Laura y añadió que al equipo le había encantado conocerla. En el autobús de vuelta, Laura se sentía cautelosamente optimista. Sabía que lo había hecho bien, pero también sabía que sentirse segura después de una entrevista no siempre significaba buenas noticias. Decidió esperar hasta el viernes y no darle más vueltas. Llegó el viernes. El teléfono sonó a las once de la mañana. Era la doctora Patel. «Nos encantaría ofrecerte el puesto», dijo.