Un Futuro Mejor
La ciudad de Verdecampo tiene un problema que comparten muchos lugares: creció demasiado rápido. Hace treinta años era un tranquilo pueblo de mercado con calles anchas y aire limpio. Ahora alberga a casi medio millón de personas y las infraestructuras no han podido seguir el ritmo. El hospital principal, que se construyó en 1974, ya no es suficiente. Los tiempos de espera en urgencias han llegado a seis horas en las noches de mayor afluencia. El ayuntamiento ha votado a favor de construir un nuevo hospital en el extremo este de la ciudad. Abrirá en tres años y tendrá el doble de camas, incluyendo una sala de pediatría y un centro especializado en oncología. La red de transporte también va a cambiar. El ayuntamiento va a ampliar la línea de tranvía a los tres barrios más grandes, que actualmente no tienen conexión directa con el centro. La ampliación tardará cuatro años en completarse, pero los planificadores aseguran que reducirá el uso del coche en casi un tercio. No todo el mundo está contento. Un grupo de vecinos próximos al trayecto previsto del tranvía se muestra preocupado por el ruido y las molestias durante las obras. «Apoyamos el proyecto en principio», dijo un vecino, «pero nos gustaría que nos consultaran antes de que empiecen los trabajos». La alcaldesa, que ha defendido ambos proyectos con entusiasmo, reconoció las preocupaciones. Dijo que el ayuntamiento celebraría reuniones públicas en cada barrio afectado antes del inicio de las obras. «El cambio nunca es fácil», dijo, «pero no hacer nada tampoco es una opción. La ciudad ha esperado demasiado tiempo».